En algunas de mis ponencias sobre este tema, en el cual siempre se intenta que compartan espacio padres/madres/tutores con jugadores y jugadoras, el debate y las sonrisas con miradas cómplices o menos cómplices de hijos a padres hacen denotar que se identificaban con algunos de los tipos de conductas que se producían por parte de sus tutores.

A quién no le suena este texto:

“Me siento triste cuando mi padre me regaña después del partido. Me dice que no he jugado con intensidad, que así no seré nunca un jugador de Primera División, que fallo en los pases porque me falta concentración. Y mi madre le apoya. Dice que juego como si no me importara ganar. También me echan en cara que se gasten dinero en mí y que me dedican muchas horas llevándome y recogiéndome del fútbol. A mí me gusta jugar al fútbol, me gusta aprender cosas nuevas, dar un pase de gol, estar con amigos, ganar, pero tampoco me importa mucho perder, porque eso es lo que nos dice el míster. Pero últimamente ya no disfruto, vengo a jugar los fines de semana nervioso, pensando que si no le gusto a mi padre, lo oiré gritar desde la banda, me dirá que me mueva, que espabile, y a veces me siento tan nervioso que no sé ni por dónde va el balón. Si vale la pena seguir viniendo cuando ya no disfruto. Pero si decido no jugar más, también les voy a decepcionar”. 

Fdo. Cualquier niñ@

Quizás con esa reflexión haya acabado este artículo, pero desgraciadamente, hay muchos tipos de tutores y, no todos son iguales, cada uno referencia un tipo de actitud y siempre no tiene porque ser negativa, hay acciones positivas en este tipo de relaciones, aunque menos, ya que la frustración del padre de no llegar en su momento a jugar en la élite hace que su pupilo haga lo que él no pudo hacer y mal aconsejarlo en lo que él cree que falló en su etapa anterior, en un deporte donde triunfa un porcentaje muy ínfimo de los practicantes a este deporte.

En muchas de las ocasiones provocan, inconscientemente, problemas de relación entre compañeros, y en otros casos los afianzan, aunque esta son las menos, porque el jugador suele caer en las “garras” del tutor y ver que no puede fallar, en un claro error de educación deportiva. El fútbol es una escuela y, por tanto, tiene la misma estructura que cualquier colegio o instituto. No imagino a un tutor diciéndole a su hijo cómo debe comportarse en clase de matemáticas o geografía, y mucho menos, corrigiendo al profesor en sus clases, sería algo impensable y hasta penado.

La clave de todo este proceso es la siguiente:

-ACOMPÁÑALES A JUGAR, NO LE OBLIGUES A GANAR.

Hay tutores que nunca están conforme con el entrenador, sus hijos o el árbitro y siempre hay una razón/sinrazón para echarles en cara delante de toda la grada cosas de este estilo, incluso a sus propios hijos, haciendo que cada día de entreno y de partido sea un suplicio y, estos son algunos ejemplos de lo que se suele oír por las gradas, independientemente del sexo y edad del espectador, aunque por desgracia hay muchos más:

-¡Míster! A ver si sacas más a mi hijo!

-A ver si te esfuerzas más.  Así no vas a llegar a ningún lado.

-¿¡Pero qué pitas, desgraciado!?

-¡Eres el mejor del equipo! ¡Un crack! ¡Ni Messi ni Ronaldo!

-“Fulanito” es un chupón. No os deja jugar a los demás.

Los principales agentes en la formación deportiva de los jugadores son, entre otros: los tutores (padres/madre/abuelos,….), entrenadores y compañeros. Habrían otros agentes pero vamos a centrarnos en la importancia de los tutores como agentes en todo este proceso deportivo de sus hijos.

Los tutores, pueden actuar de forma positiva o negativa, en el siguiente gráfico podéis ver el concepto e influencias de cada parte de ellas, para que sea más fácil para el lector:

 

¿Después de ver, leer y analizar las influencias positivas y negativas que podemos trasladarles a nuestros hijos, donde estaría la clave de todo ese proceso? La simbiosis entre ambas:

Una vez visto esta introducción, nos toca preguntarnos qué tipo de padres somos respecto a nuestros hijos. Seguramente, por el ego, algunos tutores se sentirán identificados con alguna de ellas pero no las reconocerá y/o buscará la que más se amolde a su objetivo respecto al jugador, flaco favor el que le está haciendo al niño, engañándolo y engañándose él, en lugar de rectificar a tiempo y disfrutar de un deporte tan bonito que se llama fútbol, donde hay una figura que sin duda alguna, es la maltratada por todas las iras, se equivoquen o acierten, porque siempre se equivoca para la grada, por tanto, al banquillo y, por extensión, a los jugadores, que no es otro que el ARBITRO, esa figura que sin ella se acabaría el fútbol.

Tipos de padres que nos podemos encontrar en este espectro llamado fútbol:

  • El padre taxista: Acompaña a su hijo, le deja en el entrenamiento, le recoge. Suele ser un padre al que los deportes le gustan bastante poco, pero le interesa que su hijo sea feliz.
  • Padres excesivamente protectores. Son especialmente madres pero también hay padres. Están muy encima de su hijo preocupados de que no le pase nada. Le prepara la ropa de entrenamiento en lugar de responsabilizarle de sus cosas. En los partidos, acude corriendo cuando se hace daño y utiliza siempre todo su ingenio para salvaguardar a su hijo de cualquier situación desagradable. Convierten a sus hijos en deportistas blandos, inmaduros y despistados.Es un tipo de padre bastante frecuente en los campos de fútbol y que hace mucho daño al niño sin darse cuenta de las consecuencias que tiene su forma de actuar.
  • El padre positivo: Anima, refuerza, se preocupa por cómo han ido los partidos. Le transmite entusiasmo sin presión. Felicita al chaval por el mero hecho de jugar y entrenar.
  • Padres desinteresados: Son aquellos que no muestran mucho interés por la práctica deportiva de sus hijos. No valoran lo mucho que puede enriquecer a su hijo una actividad de este tipo y no colaboran lo suficiente. Si pueden, hacen que el niño se desplace con unos amigos que también van al fútbol. No saben ni quién es su entrenador, ni conoce a los compañeros de su hijo. Les da igual que haga fútbol, violín y maracas. Lo que pretenden es tenerlo ocupado en su tiempo libre y quizá, de esta forma, tener tiempo para uno mismo.
  • El padre involucrado.
    Le gusta participar en las decisiones y propuestas del club.

    • Se interesa por la formación de los chavales o porque el centro obtenga ingresos.
    • Este tipo de padres son activos en la divulgación de valores en el club y participan con cualquier acción que pueda mejorarlo.
  • El padre pesado
    • Se pasa todo el día hablando de lo bien que juega, nada o corre su hijo y de que apunta maneras.
    • No presiona directamente al niño, pero sin querer le traslada que su valor como chaval está en el juego.
  • El padre entrenador:
    • Grita directrices desde la banda, corrige a su hijo cuando se monta en el coche, incluso contradiciendo las indicaciones del entrenador.
    • Genera confusión en el niño, que por un lado tiene una idea de juego que el profesional trata de inculcarle, y por otro, la versión de su padre o madre. En deportes como la natación, este padre está en la grada paseando de punta a punta de la piscina, cronómetro en mano, midiendo tiempos y apuntando en una libreta.
    • No es de recibo crear presión en el niño con distintos mensajes. ¿A quién cree que debería obedecer su hijo?

  • El padre que se cree Cholo Simeone
    • Trata de motivar, transmitir garra, le pide al hijo que se entregue, que se esfuerce, que se deje la piel en la cancha, que trabaje, que compita como si se le fuera la vida en ello.
    • Pero olvida algo muy importante: ni su hijo es un jugador de Primera División que tenga que ganarse la vida jugando ni él es el entrenador del Atlético de Madrid.
    • Solo consigue que su hijo pierda de vista los valores que le transmite el club, donde normalmente prevalece la generosidad por encima de la individualidad, disfrutar y aprender por encima de los resultados, y el juego limpio por encima de competir a cualquier precio.
  • El padre que resta en todos los sentidos:
    • Da gritos desde la grada,
    • Desacredita al míster,
    • Le dice a su hijo que no entiende por qué él no juega cuando sus compañeros son peores que él,
    • Se comporta de forma grosera con el rival,
    • Insulta al árbitro y otras impertinencias más.
    • Es el padre del que cualquier hijo se sentiría avergonzado.

Siempre hay una excusa cuando se pierde o cuando se gana y no tiene los minutos suficientes para ellos. Hay cientos de decálogos en las instalaciones deportivas que los tutores ven todos los días que van al centro deportivo, pero una cosa es ver y otra es leer y otra muy distinta LEER Y PONERLO EN PRÁCTICA.  Seguro que todos hemos visto este en alguna ocasión, aunque reitero, que hay muchos más.

Hay dos frases célebres que claves en todo este proceso y ninguno de ellos se dedican al bello deporte del fútbol, solo Biondi se dedica al deporte: nadador.

“Habla cuando estés enfadado y harás el mejor discurso que tengas que lamentar”,Ambrose Bierce

«Disfruta del viaje, y deja de preocuparte por la victoria y la derrota”,Matt Biondi

Aunque podríamos hablar de este tema tanto como para escribir un libro, no quiero extenderme más, pero si terminar mi artículo con una carta que cada vez que la leo y la oigo se me remueve el alma.

Y recuerde:

¡Usted es su padre, no su entrenador!

 

 

 

El fútbol de Costa Rica no está pasando por su mejor momento, eso es un hecho innegable.

Desde sus estructuras más altas, la propia Federación de Fútbol salió de un proceso electoral en Agosto del 2019 muy movidas, donde no se permitió revisar los informes y salió reelegido el Sr. Rodolfo Villalobos. Aunque en estos días ha salido una resolución del Registro Nacional anulando y suspendiendo todo lo actuado y se solicita nuevas medidas. Sin duda alguna, en fechas próximas puede haber cambios significativos e incluso nuevas elecciones transparentes.

En otro ámbito, las competiciones no son la más adecuadas para la formación de jugadores. La mayoría de equipos cambian de Director Técnico con mucha asiduidad, lo que hace que no haya un proyecto a medio largo plazo y que puedan emerger jugadores de una base maltratada por las medidas del primer equipo y de un sistema de formación erróneo.

El cambio tan continuo de Director Técnico y, el que sean esos mismos los que se vayan de un club a otro, hace que la inestabilidad exista y no se crezca, cayendo en un “círculo cerrado” cada vez más selecto y acaparado por una minoría de técnicos.

Se puede estar de acuerdo, o no, en el sistema competición de la Liga Promérica, jugando en una temporada 4 veces con el mismo rival y siendo 12 el número de participantes. Particularmente creo que una liga de 14 equipos donde desciendan 2 equipos en lugar de 1 puede promover más la competitividad a la Liga Gatorade, la 2ª División en Costa Rica, y así fomentar la competitividad en una segunda liga y también en la Liga Promérica.

La falta de identidad y proyecto deportivo es el principal problema de la mayoría de los clubes de Costa Rica, junto con la Metodología. Proyectos inmediatos, basados en resultados en lugar de trabajo desde la base, donde está la materia prima es lo que hace que fracase todo el mecanismo futbolístico.

Tampoco el sistema que existe en el fútbol base es el más propicio para que los clubes se nutran de ellos y aumente la competitividad. La Federación ha implantado varios sistemas pero ninguno de ellos ha llegado a buen término, fracasando en su empeño.

El Proyecto que surja debe ser INTEGRAL, en mayúsculas, en el que beneficio del fútbol sea uno de los principales objetivos: clubes, futbolistas, técnicos, ….., sin olvidar a la sociedad, principal motor de todo este proceso, partiendo de la base que el fútbol es un medio y no necesariamente un fin, en un slogan muy conocido: PRIMERO PERSONAS, LUEGO DEPORTISTAS.

Sin duda alguna, la reestructuración que se presenta a continuación debe entenderse tanto para el fútbol masculino como para el fútbol femenino, ya que de otra forma no se entendería tal proceso.

Un Proyecto y una Reestructuración sin valores carece de sentido, estaría falto de contenido y de sustancia, por eso el fútbol debe ser ese canal para construir una sociedad saludable.

Debe hacerse énfasis a los valores (claramente identificables) que se pueden promover a través del fútbol y como ello contribuye a la construcción de una sociedad saludable, en todo su esplendor. Por este motivo, este proyecto y reestructuración debe contar con personal cualificado para llevar a cabo la transmisión de esos valores: sociológicos, psicólogos, educadores sociales, ….., que formen a los técnicos deportivos en esos principios, en lo que podemos denominar: Programa de Formador de Formadores, en un aprendizaje continuo.

Por tanto, una reestructuración se hace necesaria y casi obligada, y ésta debería venir en una doble vertiente:

  • La primera, en la remodelación del sistema de ligas en las diferentes categorías, sobretodo sub 19, sub 17 y sub 15, para aumentar la competitividad y el éxito de la Selección, buscando jugadores potencialmente válidos para que en su evolución puedan ser jugadores de la selección absoluta.
  • La segunda, en el modelo que debe existir y la infraestructura existente que la Federación de Costa Rica debe asumir para que todo lo anterior se rentabilice de forma positiva.

Lo que prima, actualmente, en el fútbol moderno es la inteligencia del jugador, que aprenda y desarrolle desde edades tempranas a interpretar el juego y la toma de decisiones, pilar fundamental para que el jugador pueda desarrollar con éxito este deporte, y siempre enfocada al rendimiento con ACTITUD GANADORA.

Lo verdaderamente importante es que desde la Sub-15, los jugadores tengan una cultura de entrenamiento, una cultura de juego. Cultura expresada en una forma de entender el Fútbol, es decir, un SELLO DE IDENTIDAD.

1.-REMODELACIÓN SISTEMA COMPETICIÓN

Este punto es el primero y fundamental para lograr los objetivos con las Selecciones Menores.

Se hace fundamental tener unas ligas muy competitivas, en el cual se puedan ver todos los jugadores del país, al igual que en España, y así tener control sobre ellos.

De aquí la importancia de tener un contacto directo con todos los Clubes de Costa Rica, a través de un sistema de red ligados a la Secretaría Técnica del Director Técnico de Selecciones Menores para que exista un feedback continuo.

La geografía de Costa Rica es especial para distribuir los grupos entre las 7 provincias, ya que hay provincias como Puntarenas y Limón que ocupan casi todo el litoral de norte a sur del país.

Para dar solución a este hándicap, se hace la propuesta de dividir al país en 2 zonas bien diferenciadas para realizar el proyecto de reestructuración, y sería la siguiente:

El Sistema de Competición sería el siguiente para las 3 categorías (Sub 15, Sub 17 y Sub 19), siendo ésta la competición de alto rendimiento o la máxima categoría:

Por debajo de éstas estarían las máximas categorías provinciales, un total de 7, pudiendo haber distintas categorías en función del número de equipos que existan en cada provincia, de esta forma podrían existir la 1ª Provincial, 2ª Provincial, 3ª Provincial, …., con su sistema de ascensos y descensos y que le daría competitividad a los equipos y sería un vivero para los equipos de División de Honor.

Respecto a la División de Honor, para que la competición sea atractiva y de máximo rendimiento, hay que seguir unas pautas como son:

  • Los 2 grupos de División de Honor estarían compuesto por un total de 16 equipos cada uno.
  • El sistema de descensos serían:
    • Los 3 últimos de cada Grupo descenderían a la 1ª Provincial, así como el peor 4 clasificado de ambos, para crear un total de 7 descensos.
    • El sistema de ascenso a la División de Honor sería el campeón de cada Provincia, dando así igualdad de oportunidades a todas las Provincias.
  • Habría 2 fases finales:
    • Al término de la primera vuelta, los 4 equipos mejores clasificados jugarían una fase final en una misma sede: cuartos de final, semifinal y final, denominándose COPA FEDERACIÓN, y cuya sede debe ser el Complejo Deportivo FEDEFUTBOL.
    • Al término liguero se clasificarán los campeones de cada grupo, jugándose una FINAL en el Complejo Deportivo FEDEFÚTBOL y así dilucidar el campeón de Costa Rica de la categoría.

Para realizar esta remodelación-reestructuración se puede contar con el Programa Forward de la FIFA, al igual que ha hecho Japón para fomentar y consolidar su fútbol juvenil y así ser un vivero para los equipos de élite de Costa Rica y, como no, para la Selección Absoluta, Olímpica y Sub-21.

Programa Forward de la FIFA (Japón)

Es fundamental que exista una estrecha relación y colaboración entre la Federación y los Clubes implicados, ya que se hace fundamental la retroalimentación continua entre ambos estamentos.

También es importante realizar un Convenio de Colaboración con todos los clubes de División de Honor de todas las categorías para que graben todos sus encuentros y pasen el Director Técnico de las Selecciones Menores el video del partido, para así tener una base de datos videográfica extensa para hacer seguimiento de jugadores y ver partidos in-situ del Director Técnico de Selecciones de dichos jugadores potenciales.

La buena conexión entre Federación-Director Técnico Sel. Menores-Clubes-Entrenadores equipos es la CLAVE de todo el proceso

2.-PROPUESTA SELECCIONES MENORES

Visto todo lo anterior del punto 1, clave en todo este proceso para el éxito de las Selecciones Menores, ahora se hace necesario cómo se va a enfocar todo lo anterior para sacar el máximo provecho competicional a dichas categorías de las Selecciones Menores.

La primera cuestión es saber el sistema de juego del Seleccionador de la Absoluta, ya que se debe de marcar una línea de identidad en el modelo de todas las categorías, para que sean similares y tener una sintonía clara y concisa.

Sería muy importante que el Director Técnico de las Selecciones Menores fuera uno de los ayudantes del primer entrenador de la Absoluta, para que así se pueda consagrar una misma línea de trabajo y realizar un Manual/Dossier para los seleccionadores Sub 15, Sub 17, ya que la Sub-19 y Sub-21 serían a cargo del Director Técnico de Selecciones Menores.

Los seleccionadores de la Sub 17 y Sub 15, bajo mi punto de vista, deberían ser entrenadores de Costa Rica lo que haría dar un salto de calidad en las propuestas futbolísticas y de pertenencia a los jugadores y los propios técnicos. Todo este proceso debe de ir creciendo en un aumento en las competencias de personas técnicas del país para un mejor desarrollo del jugador y en la toma de decisiones de los mismos.

Las captaciones con el planteamiento desarrolladas en el punto 1 facilitará mucho la selección de jugadores potenciales, con una amplia base de datos y que nos permitirá EVALUAR y realizar MEDIDAS CORRECTORAS oportunas.

Las Selecciones de Costa Rica deben de tener un sello de identidad propio y conocido.

Igual de importante es hacer concentraciones de las selecciones en el Complejo Deportivo FUDEFÚTBOL cada cierto tiempo, para que los jugadores se vayan conociendo entre sí y se vaya creando y trabajando la Cohesión Grupal y el sentimiento de pertenencia y se vaya formando en ellos la idea de Modelo de Juego y, a la vez, formándolos con cursos como pueden ser, por ejemplo, el uso de las redes sociales y otros cursos de formación que los enriquezcan como jugadores y como personas y hacer un énfasis especial en los valores que la propia Federación expone en su web: Honestidad, Respeto, Compromiso, Credibilidad, Orgullo, Pasión,…, y que desde mi rama como Sociólogo del deporte  se puede aumentar y explotar de forma positiva.

La población de Costa Rica no debe ser una excusa para decir que no hay jugadores potenciales desde la base, ya que países como Uruguay, Croacia, Eslovenia, Albania, Irlanda, entre otras, son países con menor población que Costa Rica y, sin embargo, tienen equipos competitivos en las categorías que nos atañe.

Todo pasa por un buen Proyecto consensuado con los clubes y que deba de servir a la Federación para explotar el potencial de las competiciones y, a partir de aquí, con una buena gestión por parte de la Dirección Técnica hacer grandes cosas en campeonatos internacionales.

La forma de trabajar con los jugadores seleccionables debe ser multidisciplinar, es decir, tocar todos los aspectos que le hagan crecer como jugadores y como personas, a través del ámbito: social, psicológico, alimenticio, formación, etc..

Hay que cambiar la mentalidad de la población y los jugadores en general e ir encaminado a que Costa Rica sea una potencia a  nivel internacional y que sea un referente.

Todo debe ir con una Metodología y una escrupulosidad exquisita para no cometer errores en el proceso.

Una herramienta fundamental para el desarrollo del trabajo es la utilización de sistemas de Scouting que nos facilite y de resultados de rendimientos de jugadores y podamos analizar rivales.

Estar en una Plataforma de esta índole, como Wyscout, InStat Scout, entre otras, servirá de gran operatividad no sólo para el Director Técnico de las Selecciones Menores, sino para el propio Director Técnico de la Selección Mayor, ya que es mucha la información que se puede recopilar de este tipo de plataformas.

Todo este proceso de las Selecciones Menores debe llevar un Calendario tanto a Corto, Medio y Largo Plazo.

A Corto Plazo hay que asimilar los próximos torneos para sacar el máximo beneficio de resultados posible mientras se trabaja en todo el proceso del punto 1.

A Medio Plazo es ir adaptando jugadores de la Sub 19 y Sub 21 a la Selección Mayor, una vez que el Proyecto va dando sus frutos.

A Largo Plazo es conseguir una misma línea de juego de todas las Selecciones Menores y Absoluta y que el trasvase de jugadores sea menos traumático que con sistemas diferentes.

Una vez visto toda la reestructuración y proceso, muchos se preguntarán la sostenibilidad del mismo. Lo importante es el CONVENCIMIENTO DE LA NECESIDAD DE IMPLEMENTARLO.

Una vez se haya llegado a tal convencimiento, la sostenibilidad debe venir por parte de todas las entidades y, sobretodo, voluntad política y establecer un fondo donde patrocinadores, padrinos y amantes del futbol y de la sociedad tengan integración en el mismo.

También debe contar con la Federación y el aval de los clubes o ligas afiliadas a la federación, y destinar un porcentaje de todos los premios que reciban las selecciones nacionales y clubes, siempre que estos compitan en torneos de la CONCACAF y FIFA; establecer un porcentaje de todas las transferencias nacionales e internacionales que se realicen por parte de jugadores, entrenadores, …., que estén dentro del futbol nacional y que se estarían beneficiando de tal proyecto; un porcentaje de las taquillas de todos los juegos de los torneos nacionales e internacionales; una tarjeta de apoyo al fútbol, la cual sería emitida por la Federación a todo el que esté dispuesto a colaborar anualmente y a cambio de ello, obtener precios preferenciales en eventos de fútbol, comercios y patrocinios de fútbol.

En el día de ayer, 21 de marzo, tuve oportunidad de ver en el Nuevo Estadio Los Cármenes de Granada el partido preparatorio para el Europa que se celebrará en junio en Italia y San Marino, entre las selecciones de España y Rumanía en categoría Sub 21.

Una España renovada y que tenia la primera prueba ante una Rumanía que estuvo muy bien ordenada en defensa y una España en la que el míster Luis de la Fuente vio a sus jugadores previo a la lista de convocados oficiales para dicho europeo.

El partido fue muy táctico durante los 90 minutos. Aunque España tuvo el peso del partido, su dominio era más horizontal que vertical. España perdió la posesión del balón en muchas fases de la primera mitad, sintiéndose incómoda sin él, acostumbrada a tener el balón para ir adelantando y avanzando líneas con vistas a la portería del portero rumano, Radeu, un gran portero, que fue uno de los mejores de su selección y demostró ser un portero a tener en cuenta en un futuro por equipos importantes.

España superaba líneas a través del lateral zurdo del Real Madrid, Reguilón, que dio profundidad al ataque español. No tan afortunado estuvo Pedro Porro en el lateral diestro, que no pudo superar a su par rumano.

Mikel Oyarzábal en la media punta fue el jugador más destacado de esta regenerada selección española, jugando entre líneas y haciendo difícil la marca de su par, que se venía desbordado por el mediapunta español.

El seleccionador español optó por adelantar la defensa y recuperaba balones en el medio del campo, pero sin profundidad alguna.

En la segundad mitad, España salió más ofensiva y la banda izquierda seguía siendo la más peligrosa, aunque el gol vino a balón parado tras la salida de un corner, tras aprovechar Merino un rechace del portero rumano, que hizo una gran intervención.

El lunes vuelve a jugar la Rojita en Algeciras, y mucho debe cambiar para ser un equipo homogéneo y que de sensación de grupo y equipo. Por tanto, el seleccionador Luis de la Fuente tiene trabajo, sobretodo para que la asociación entre los jugadores importantes sea de forma rápida y rompa las lineas rivales, siendo más vertical que lo que demostró ayer y romper por ambas bandas, que haga al rival tener vigilancia absoluta y no solo en la banda izquierda española.

Defensivamente España no tuvo problemas y las opciones, pocas por otro lado, del combiado rumano fue neutralizadas por el portero nacional Unai Simón, muy correcto en todas sus decisiones, y la defensa.

Pocas pruebas le quedan al míster para preparar el Europeo de Italia y San Marino, solamente el próximo lunes ante Austria en Algeciras para perfilar los jugadores que defenderán a España.

 

Hablar de valores en una sociedad como la actual, tan competitiva y materialista es muy complejo. En esta sociedad predomina más el individualismo que el bien común, el poder y el prestigio más que la solidaridad y la igualdad.

Partiendo de las premisas anteriores, se hace aún más importante la figura del entrenador, para a través de las actividades deportivas fomentar determinados valores sociales y personales, más aún si cabe en nuestra juventud; el papel de reforzamiento que podemos hacer es fundamental.

El espíritu de igualdad, justicia, tolerancia y realización personal es lo que tenemos que transmitir como valores fundamentales.

Existen agentes externos que hacen que la tarea de transmitir valores sea aún más ardua. Dicho de otra manera, los jóvenes reciben influencia de todo tipo, a través de la opinión pública, de los medios de comunicación, de grupos de presión, de las nuevas tecnologías (internet), del ambiente escolar y familiar. Unas aportan al individuo valores positivos, otros los devalúa.

Los niños absorben valores principalmente a través de la observación, por lo que nuestras medidas de fomentar dichos valores deben ser activas, partiendo de ella y con ellos.

Tenemos el objetivo no sólo de enseñarles las técnicas, tácticas, sino además que el individuo se configure como persona.

El deporte con niños no tiene límites, y con ello podemos y tenemos la obligación de enseñar los valores culturales que rigen a la actividad deportiva como uno de los elementos más importantes para conservar la identidad cultural y el respeto a las demás culturas como un derecho intrínseco de los seres humanos así como un medio para formarnos como personas. Hay que hacer que los niños por sí mismo reflexionen sobre lo que en realidad significa el deporte y lo que este aporta a nuestra sociedad y a ellos mismos.

Habría dos conceptos claves en todo el proceso: TOLERANCIA Y RESPETO. Lógicamente, nuestra misión es dar contenido a estos dos términos, que deben estar afianzados o apoyados desde otras esferas, tanto familiar, escolar,…, debe entenderse como un nexo de conexión, una interrelación, como un todo.

Todo lo dicho hasta ahora sería pura retórica, porque lo que nos encontramos en el día a día es cosa bien distinta: el mercado ha entrado en las edades más tempranas de la práctica deportiva, convirtiendo a los niños en profesionales de corta edad; algunos de sus padres ven en esto una vía de mejora de la economía doméstica antes que una oportunidad más para la formación del joven, y no pocos mal llamados entrenadores o delegados de clubes forman parte de esa maraña de ojeadores que los agentes tienen en cada pueblo o barrio.

Todos debemos concienciarnos en la erradicación de la violencia y el momento de los valores antes mencionados no sólo en los terrenos de juego, sino con los padres, aficionados o entrenadores, que son los protagonistas directos del juego pero deberían ser los principales transmisores de estos valores de convivencia.

En definitiva, el deporte por sí sólo no educa: son los profesores y entrenadores, y los padres y madres principalmente, los responsables de que esto suceda y, por lo tanto, su coordinación es fundamental.

En las líneas siguientes voy a plasmar la importancia de los padres en la transmisión de valores, dejándonos a nosotros la labor de afianzar directamente dichos valores preestablecidos en el ámbito familiar.

Lo primero que hay que transmitir como padres es que lo más importante en el deporte base es DISFRUTAR, significado que para la gran mayoría de ellos carece de significado.

Por tanto, los padres deben entender que tienen que ser una ayuda para sus hijos y no una fuente de problemas.

No es raro encontrar en los partidos algunos padres con unas actitudes totalmente inadecuadas, como:

  • durante el partido los padres protestan la acción o decisión del colegiado. De este modo, el niño aprende que a éstas personas se les puede gritar, faltar el respeto, insultarles si no nos gusta su decisión…, son estas actitudes «ganar» se convierte en lo importante.
  • si el padre culpa a los árbitros de la derrota, el niño aprenderá a eludir la responsabilidad y verá que lo principal es ganar.
  • el padre/madre cuestionan las decisiones del entrenador y además lo hacen por sistema. En estos casos, el niño se encuentra con un dilema: no sabrá si hacer caso a su padre o a su entrenador. Esa presión puede hacer que el niño se desmotive y muy probablemente abandone el deporte.
  • los padres insultan, gritan o molestan al rival y el niño aprenderá a no respetar al adversario.

Como puede comprobarse, no es nada fácil transmitir valores a los jóvenes si no se tiene un patrón de observación adecuado, partiendo de la base de que para la transmisión sea efectiva debe ser trabajada desde todos los ámbitos, y todos debemos estar en conexión y coordinados. Una descoordinación  podría producir titubeos en el niño, rompiéndose los esquemas previstos inicialmente para tal fin.