En el día de ayer, 21 de marzo, tuve oportunidad de ver en el Nuevo Estadio Los Cármenes de Granada el partido preparatorio para el Europa que se celebrará en junio en Italia y San Marino, entre las selecciones de España y Rumanía en categoría Sub 21.

Una España renovada y que tenia la primera prueba ante una Rumanía que estuvo muy bien ordenada en defensa y una España en la que el míster Luis de la Fuente vio a sus jugadores previo a la lista de convocados oficiales para dicho europeo.

El partido fue muy táctico durante los 90 minutos. Aunque España tuvo el peso del partido, su dominio era más horizontal que vertical. España perdió la posesión del balón en muchas fases de la primera mitad, sintiéndose incómoda sin él, acostumbrada a tener el balón para ir adelantando y avanzando líneas con vistas a la portería del portero rumano, Radeu, un gran portero, que fue uno de los mejores de su selección y demostró ser un portero a tener en cuenta en un futuro por equipos importantes.

España superaba líneas a través del lateral zurdo del Real Madrid, Reguilón, que dio profundidad al ataque español. No tan afortunado estuvo Pedro Porro en el lateral diestro, que no pudo superar a su par rumano.

Mikel Oyarzábal en la media punta fue el jugador más destacado de esta regenerada selección española, jugando entre líneas y haciendo difícil la marca de su par, que se venía desbordado por el mediapunta español.

El seleccionador español optó por adelantar la defensa y recuperaba balones en el medio del campo, pero sin profundidad alguna.

En la segundad mitad, España salió más ofensiva y la banda izquierda seguía siendo la más peligrosa, aunque el gol vino a balón parado tras la salida de un corner, tras aprovechar Merino un rechace del portero rumano, que hizo una gran intervención.

El lunes vuelve a jugar la Rojita en Algeciras, y mucho debe cambiar para ser un equipo homogéneo y que de sensación de grupo y equipo. Por tanto, el seleccionador Luis de la Fuente tiene trabajo, sobretodo para que la asociación entre los jugadores importantes sea de forma rápida y rompa las lineas rivales, siendo más vertical que lo que demostró ayer y romper por ambas bandas, que haga al rival tener vigilancia absoluta y no solo en la banda izquierda española.

Defensivamente España no tuvo problemas y las opciones, pocas por otro lado, del combiado rumano fue neutralizadas por el portero nacional Unai Simón, muy correcto en todas sus decisiones, y la defensa.

Pocas pruebas le quedan al míster para preparar el Europeo de Italia y San Marino, solamente el próximo lunes ante Austria en Algeciras para perfilar los jugadores que defenderán a España.

Dos equipos con un sistema táctico de inicio de 1-4-3-3, que salían a por el partido, con una presión alta en zona de finalización e impedir la salida de balón cómoda del rival.

Luis Enrique hizo cambios en el 11 inicial a pesar de la victoria en Wembley ante Inglaterra por 1-2 y dejó fuera a Thiago, Aspas y Marcos Alonso, y dio entrada a Asensio, Ceballos y Gayá, demostrando que la prioridad es hacer daño al rival y escogiendo hombres que sepan adaptarse a las necesidades del rival y así neutralizarlo.

Cierto es que España sigue teniendo problemas en la salida de balón cuando los equipos rivales presionan y ayer lo dejó patente. No hay claridad de ideas, pese al resultado de 6-0, y llevar el balón a campo rival, donde le gusta jugar a Luis Enrique, fue complicado ante la presión de Croacia, con malas decisiones que hicieron que la meta defendida por De Gea peligrara.

El cambio en el lateral izquierdo sirvió para darle más profundidad en ataque, con un Gayá con mucha más profundidad que Marcos Alonso, buscando la sorpresa junto a Isco y la contundencia de Saúl, que de nuevo hizo un partido soberbio en defensa y en ataque. Pero lo que funcionó fue la banda derecha, con un Carvajal muy vertical, con Ceballos y Asensio por delante, que puso en muchos problemas a la zaga croata. Asensio fue el mejor del partido, lo colocó el técnico a banda cambiada para salir por dentro y así darle cabida a las internadas del lateral Carvajal y con un Ceballos por detrás en zona de caída y, funcionó a la perfección.

La mentalidad de Luis Enrique de jugar en campo contrario y presión tras pérdida de balón le funcionó en la segunda mitad, muy condicionado con la desmotivación del equipo croata y el resultado, que hizo que incluso tuviera tiempo para ver a jugadores como Rodri, el relevo generacional de Busquet en la zona de equilibrio. Los otros dos cambios fueron un premio al trabajo durante el partido: Azpilicueta por Carvajal en el lateral derecho sirvió para que todos se rindieran al gran nivel que está el lateral del Real Madrid en este inicio liguero y la entrada de Thiago por Saul, sirvió como premio para que Saúl, en su tierra hiciera otro gran partido, marcando un gol y poniendo trabajo y peligro desde segunda línea. Este cambio también sirvió para ver al Thiago del Bayer de Munich, mucho más activo, participativo y generoso que en otros partidos y más valiente en la toma de decisiones.

De Gea fue un mero espectador en la segunda mitad, aunque en la primera parte el trabajo que tuvo lo solventó con seguridad, dejando latente la mejoría a nivel psicológico de un portero top que necesita España para afrontar el futuro.

La línea defensiva, a pesar de no tener mucho trabajo en el cómputo global del partido, si tuvo dificultades en la zona de inicio, donde se arriesga y no se minimizan los errores y a veces se crean ocasiones rivales tras pérdida rápida de balón. Defecto que también pudimos ver en Wembley y que deberá de trabajar Luis Enrique. No se intenta juego directo con línea de rechace en estas ocasiones o envíos a banda tras arrastre del lateral rival y ruptura del interior. Son cosas que el técnico tendrá que trabajar para darle una seguridad absoluta a la selección, porque en ataque las cosas están funcionando.

Lo que nos deja esta nueva España de Luis Enrique es que sabe analizar los partidos y plantear dudas en el rival y una efectividad fuera de lo común. España consiguió 6 goles de 7 tiros a puerta y 16 lanzamientos en total. También nos deja una nota negativa que hemos venido

analizando, y son las pérdidas de balón, en las que perdió 84 balones frente a los 65 de una Croacia desconocida. Por el contrario, la posesión del balón fue brutal para España, sobre todo en la segunda mitad, con un balance del 71% de posesión y 781 pases.

La nueva España que vimos en el estreno de Luis Enrique ante Inglaterra en Wembley tiene grandes diferencias a la España que vimos en el Mundial de Rusia, no tanto en el plano de jugadores, sino de variantes en el juego dependiendo del momento del partido.

Con un 1-4-3-3 de inicio, que por momentos se convertía en 1-4-1-4-1 defensivamente y en función del juego en un 1-4-4-2 y un 1-4-5-1, manifestando una claridad de ideas en función de la exigencia del juego y del rival.

La España de Fernando Hierro en el Mundial de Rusia era un equipo anárquico tácticamente, que no daba soluciones a las propuestas de los rivales, idénticas en los cuatro partidos y que nada supo hacer para posicionar a sus jugadores en otro sistema táctico que diera soluciones a las estrategias de los rivales.

Luis Enrique sigue confiando en el mejor portero de la Premier League, David De Gea, que ayer demostró ser uno de los mejores porteros del mundo, o como dijo Luis Enrique en rueda de prensa, “un jugador top al que hay que darle confianza”, y respondió a las expectativas del nuevo cuerpo técnico de la selección.

La defensa se conforma con una nueva pareja de centrales tras la marcha de retirada de Gerard Piqué de la selección, conformada por los madridistas Nacho y el líder de la selección, Sergio Ramos.

Donde se manifiesta el primer cambio es en los laterales, sobretodo en el lateral izquierdo, con la no convocatoria de Jordi Alba, un jugador carrilero y con llegada al área rival que hacía temblar las defensas rivales, y que Luis Enrique ha apostado por un lateral no tan ofensivo, Marcos Alonso, para mantener así el orden táctico defensivo, que tantos problemas nos ocasionaron al contraataque los equipos rivales en el Mundial de Rusia. Más libertad le da a Carvajal para subir la banda y así mantener el equilibrio de 3+1 (Nacho, Sergio Ramos y Marcos Alonso, con el incansable Sergio Busquet).

En los interiores, Luis Enrique apostó por dos jugadores como Thiago y Saúl. Saúl hizo un trabajo inconmensurable y con llegada desde segunda línea que le dio mucha frescura a España y fruto de esas llegada fue el gol del empate al poco de encajar el gol de Inglaterra. Un jugador que en categorías inferiores ha sido clave para los éxitos de la selección española y que ahora con el nuevo técnico tendrá el mismo papel importante que ha tenido en los escalafones inferiores. Por el contrario, Thiago, un gran jugador que aún no se ha encontrado en el engranaje de la selección y que está llamado a ser uno de los jugadores clave de esta nueva generación. No termina, por ahora, de cuajar, aunque si cumple cada vez que juega, pero sin ser el jugador determinante que es en su club.

Los tres jugadores de arriba, Isco, Rodrigo y Aspas fue, además de trabajador, un enigma para la defensa inglesa por la cantidad de permutaciones que hicieron entre ellos y que con los cambios de posición hizo muy complicado sus marcajes, a veces al hombres a veces zonales de la zaga inglesa. Cierto es que no volvemos a tener un 9 de referencia, pero con la movilidad de Isco, Aspas y Rodrigo nadie lo echa en falta, al menos en partidos de esta índole, aunque habrá otros partidos en que la presencia del 9 de referencia será imprescindible, pero ante la baja de Diego Costa, el acierto de Aspas fue total.

La nueva España ya no le importa tener la posesión del balón durante el partido, sabe replegar y trabajar tácticamente en defensa y abrirse rápidamente tras recuperación de balón, con un Isco que hizo en ocasiones de falso lateral en la ayuda a Marcos Alonso.

Los cambios tampoco defraudaron, aunque si fue algo extraño ver a un jugador como Iñigo Martinez, que aún no ha tenido minutos en su club, y con un perfil de central, jugar de lateral izquierdo, y sufrió España por esa banda tras la entrada de Iñigo Martínez por Marcos Alonso, con una Inglaterra volcada con más corazón que cabeza.

Asensio por Aspas le dio un aire más fresco al centro del campo y el enganche con el ataque. El todoterreno Sergi Roberto fue un pulmón en el centro del campo y derroche de trabajo tras sustituir a Thiago. No fue un cambio de hombre por hombre, fue un cambio de diferentes tipos de jugadores para solucionar un problema táctico que se estaba produciendo y meter más trabajo en el centro del campo.

El mejor lugar para debutar con victoria y crear un ambiente de optimismo tras el cataclismo del Mundial ese es Wembley. Aunque es pronto para vaticinar si esta España tendrá empaque de campeona, sí que ha demostrado que es una España luchadora y aguerrida y que el nuevo staff técnico tiene variables para cada momento del partido, cosa que echamos en falta en el Mundial de Rusia.